Marcelo Longobardi: Felipe me acabo de enterar que vas a ser abuelo, felicitaciones.

Felipe Solá: Muchas gracias.

M.L.: ¿Qué edad tenés hoy? ¿Por cuánto me ganás?

F.S.: Sesenta.

M.L.: Primera pregunta, leí el documento que firmaron en conjunto diversos dirigentes de la oposición, Elisa Carrió; Eduardo Duhalde; vos; Ernesto Sanz; Francisco de Narváez; Ricardo Alfonsín; planteando cuidar la democracia. Termina el documento diciendo: “Los abajo firmantes nos comprometemos a convivir en el respecto, la aceptación de las diferencias, tolerancia democrática, la amistad cívica y el cumplimiento irrestricto de las garantías públicas….”. Al día siguiente Elisa Carrió acusó a alguno de los firmantes de narcotraficante y corrupto. ¿Me podés explicar?

F.S.: Yo no te puedo explicar a Elisa Carrió, no estoy preparado, hoy no me preparé para explicarla a Lilita y me parece que la podés invitar y ella podrá decir a qué se refiere. Me parece que ella se refería a la posibilidad de una alianza que se montó detrás de la firma de este documento, una alianza, agrupamiento o lo que fuera, que se montó inmediatamente detrás de esto como lo que se llama una operación de difusión que no respondía a una realidad concreta. Me parece que ella se refiere a eso, que a eso reaccionó. Ahora, el documento, hay una cosa que es muy importante, he escuchado en algunos lugares, en alguno de esos programas que están disfrazados, que se dice que son programas de debate sobre la actualidad, pero que en realidad son programas de bajada de línea del gobierno, que los hay, he escuchado: “¡Qué barbaridad decir que en la Argentina de hoy no hay democracia!”, y agarrarse la cabeza. Eso es una trampa, eso es trampear la respuesta. Nosotros de ninguna manera decimos que en la Argentina no ha democracia, no estamos viviendo en Libia, ni estamos viviendo en…, ni siquiera estamos viviendo en Venezuela, no estamos viviendo en un país donde estemos asfixiados por la falta de democracia. Lo que sí decimos es que en la Argentina no parece haber intenciones en el gobierno de mejorar la calidad de esta democracia, porque no nos basta esta democracia. Porque el pueblo argentino pretende y aceptaría grados mayores de democracia. Al pueblo argentino le gustaría mucho más que lo informaran, que hubiera más transparencia, que se le informara a los organismos de control, que se cumplieran los fallos de los jueces, que el parlamento no tuviera un candado, sino que…, el candado le llamo yo a comprar también parlamentarios, hacer que no vengan a una sesión clave como la última que tuvimos…

M.L.: ¿Eso pasa hoy?

F.S.: Eso que pasa en el margen, siempre falta alguien, en el margen digo yo, está el cuerpo central y siempre te falta alguien en el margen. En el senado gente que fue votada para ser oposición hoy trabaja para el gobierno.

M.L.: ¿Por ejemplo?

F.S.: Por ejemplo, vos lo citaste, Carlos Menem o Roxana Latorre, que hicieron campaña totalmente en contra del gobierno y una vez que estuvieron allí traicionaron y se dieron vuelta. Con eso clausuraron porque qué hicieron, desequilibraron lo suficiente como para que ninguna ley que no le guste al gobierno pase. Eso es usar al congreso de una manera complicada. Además el oficialismo no da quórum. Imaginemos, yo creo que hay que ir más adelante, se puede ser mucho mejor en una democracia mejor, se puede tener una democracia tan amplia como podamos, respetando como dice ahí a rajatabla la Constitución y haciendo que nadie pueda estar por encima de la Constitución como dice el artículo 36 y sin embargo tener un gobierno de lucha. Porque esta idea de que la Constitución elimina la (…) de la agenda institucional, la Constitución, el respeto al Poder Judicial, los tres poderes, en fin, es una idea gorila o una idea anti-distribución del ingreso, una idea desmovilizadora, es en este momento en la Argentina del 2011 una barbaridad y una mentira, es una falacia. Se puede respetar perfectamente la Constitución con estricto celo y hacer del cumplimiento de la ley un tema de importancia en la Argentina, que es un país que está bastante relajado al cumplimiento de la ley en general, la gente lo siente y la incumple porque el otro también la incumple, pero quisiera vivir en un país que la cumpliera más. Y si embargo seguir luchando por objetivos sociales, seguir teniendo gobiernos progresistas, seguir sabiendo que la distribución del ingreso siempre es un objeto de lucha y de pugna. Se puede movilizar en las calles, se pueden hacer muchas cosas. Pero además y antes que nada hay que respetar la Constitución.

M.L.: Felipe, ¿vos creés que, como mucha gente supone, Cristina ya ganó?

F.S.: No, no. Yo creo que está muy bien plantada en este momento, ella recibió casi 15 puntos o más de la muerte de Kirchner. Me parece que la muerte de Kirchner mejoró muchísimo la visión que la gente tenía de Kirchner, porque Kirchner tenía el 22 por ciento y Cristina tiene más, bastante más y eso es una realidad. Cuando ella alude a Kirchner, más allá del afecto en el que no me puedo meter y me parece totalmente legítimo y comprensible, también hay una cuestión política y es que la gente cristalizó lo bueno de Kirchner, tenía sus cosas buenas, yo las dije en un discurso en la cámara, con emoción la dije, las cristalizó y olvidó las malas. Bueno, esas son cosas que puede la muerte, la muerte genera afectivamente alrededor. Ahora yo no creo que ya ganó, yo creo que es una invitación a “no luches, ya gané”. De ninguna manera, si hay algo que es cambiante es la realidad. Lo que sí creo que depende en buena medida de ella, cómo le vaya. Y la oposición depende de la capacidad que tenga para ser capaces de no unirse por las malas razones, sino unirse por las buenas razones.

M.L.: Macri sugirió, al menos entendí eso, el fin de semana que la oposición debiera buscar, aunque no sea él –dijo- un candidato único. Frente a lo cual el gobierno respondió que está la Alianza, ¿no es cierto? Te pido un comentario.

F.S.: La respuesta es una chicana. Voy a hacerlo más corto, miren, cuanto más se habla unilateralmente de posibles encuentros, alianzas o lo que fuera, menos se trabaja por adentro. Cuanto menos sepas vos que sos un periodista bien informado, mientras menos sepas vos de qué trabajo se está haciendo esto, es porque va a estar caminando mejor la posibilidad de uniones. Yo no creo en una sola unión, creo en dos, sí, puede haberla, es mi idea. Y creo que tiene que haber un trabajo silente, silencioso, por debajo, y con mucho compromiso de discreción y con mucho trabajo previo. No se trata de unirse para no perder, eso es lo peor que se podría hacer, después hay que gobernar y gobernar va a ser difícil si nos unimos por las malas razones.

M.L.: Esas dos oposiciones que imaginás, ¿cómo podrían estar estructuradas?

F.S.: Una más o menos de centro izquierda, con un núcleo alrededor del radicalismo y otra es de centro nacional, no sé, como quieras llamarla. A mí no me gusta decir que es de derecha, pero con centro en el macrismo, el Peronismo Federal, lo que fuera, más o menos así. Esto puede cambiar, pero esto parece verse así. Son como las tribus que hay, en realidad hay tribus en la Argentina, en el buen sentido de la palabra, pertenecen a formas de ver y de pensar a la Argentina.

M.L.: Hay una especie de diagonal ahí, porque Cobos planteó hace unos días también que él podría acordar con el peronismo y Cobos se supone que está del lado de la centro izquierda, digamos, alianza del radicalismo con Carrió, eventualmente con Solanas, y otra alianza que tenga a Macri, a ustedes, etc. Ahora cuando Cobos plantea una alianza, por ejemplo con el Peronismo Federal, esta arquitectura que él construye se cae, digamos.

F.S.: A mí me parece que lo de Cobos es, tengo que decir algo y lo digo, no lo digo yo por mí, tengo que decir algo y entonces planteo algo para patear un poco el tablero, yo tengo que resolver mi situación en el Peronismo Federal en donde hay dos candidatos que están haciend una interna, una preinterna, antes de poder hablar de unidad con otros sectores. Y Cobos también tiene que resolver sus problemas en el radicalismo, antes de plantear una unidad con otros sectores.

M.L.: Bueno, contame una cosa, vos que conocés el peronismo, conocés la provincia de Buenos Aires, que tenés experiencia política. ¿Qué papel juega Moyano acá, hoy? Para que la gente entienda. ¿Moyano es un amigo del gobierno? ¿Es un enemigo del gobierno? ¿Es una bomba en potencia?

F.S.: Moyano es un hombre fuerte que tiene sindicatos muy fuertes atrás, no solamente el suyo que lo ha defendido muy bien, lo ha fortalecido, sino otros sindicatos. Yo diría que lo más importante es el número de sindicatos fuertes que hay atrás de Moyano, más que Moyano. Podría mañana no estar Moyano, estar otro y seguiría siendo una CGT muy fuerte. Moyano tiene un criterio, que es un criterio peronista de que los trabajadores deben acercarse al poder y deben compartirlo y deben intervenir, deben participar en política y está bien, porque lo mismo se podría decir de los dentistas, lo mismo se podría decir de los intelectuales, lo mismo se puede decir de mucha gente, está bien. Ahora hay una cosa que me resulta interesante a mí, Moyano se supone que es quién puede “reventar la 9 de Julio”, reventar en el buen sentido…

M.L.: Eso es lo que se supone que va a hacer dentro de 16 días.

F.S.: Y pide la vicepresidencia del oficialismo y la vicegobernación de Buenos Aires y además pide lugar en las listas y ruge frente a las 50 mil personas, 40 mil personas, no sé cuantas, ya el año pasado en River y en otros lugares, por eso. Pero hay algo muy interesante, recién comentaba yo con Prat Gay…

M.L.: Que está acá en el estudio.

F.S.: Sí. Que es que nosotros estamos en un parlamento devaluado, tu imagen del parlamento está devaluada, seguramente. En un parlamento que está como un lodazal, al que le cuesta mucho trabajar y salir y conseguir quórum, no tiene quórum del oficialismo, etc. ¿Ahora a dónde quiere ir Moyano? ¿A dónde quieren ir los hombres que representa la CGT? Al parlamento. Nosotros miramos el poder de él, que es un poder más bien fáctico, y ellos quieren venir acá. En otras palabras, el rol del parlamento de este momento no es el rol del parlamente del futuro, el rol del parlamento del futuro va a ser un rol fuertísimo. ¿Cómo va ser el gobierno que viene? Bueno, yo creo que si el gobierno que viene no es el gobierno de Cristina Kirchner, el gobierno que viene tiene que ser un gobierno en que el presidencialismo, al que es afín cualquiera que se siente al sillón, esté contrabalanceado por el parlamento y que haya una figura muy importante que es el jefe de Gabinete que va y vuelve, lleva y traer legitimidad del parlamento, del congreso. Además va a ser un gobierno de una Argentina que rechaza la unanimidad, Argentina rechaza la unanimidad, no es un país con unanimidades fáciles, sobre todo después de Juan Perón, que fue la última gran unanimidad.

M.L.: El formato que estás planteando que me resulta muy sensato y muy razonable…

F.S.: ¿Dónde resolvemos la no unanimidad sino en el congreso?

M.L.: En el congreso, ok. ¿Ahora eso incluye a Cristina? ¿Vos imaginás que de ganar Cristina va a jugar este rol?

F.S.: ¡Pero cómo no vamos a incluir a la primera minoría! La primera minoría es el kirchnerismo, ¿no es cierto? Está en discusión si va a seguir siéndolo o no, pero hoy es la primera minoría.

M.L.: ¿Pero vos imaginás…? A ver, hay gente, yo escuché hoy a un candidato importante…

F.S.: Cómo no vas a incluir a… (superposición de voces) … si no incluís al otro no tenés autoridad moral.

M.L.: Me refiero a que si vos creés que efectivamente no, si vos lo incluís, entiendo que sí. Vos creés que el kirchnerismo está con ánimo o es una fuerza con ánimo de discutir en el parlamento sus ideas… (superposición de voces)

F.S.: El kirchnerismo hoy no quiere discutir en el parlamento porque su gobierno está basado en un eje que es el presidencialismo fuerte que instaló Néstor Kirchner, que en su momento era necesario, la Argentina estaba en el 2003 y sigue para mí, herida en su concepción democrática. Tiene una democracia que todavía en el ciudadano está más basada en una actitud de desconfianza y negatividad, que de confianza y actitud positiva. Que sería, “tenga desconfianza, asóciese y controle, exija, controle, no se deje engañar por un funcionario”, porque es tan fácil engañar a veces, sobre todo cuando no hay información, etc. Y hay otra desconfianza que es negativa, el (…) o la actitud (discepoliana) frente a la democracia, pero Argentina está todavía herida del 2001. Hay dos preguntas que caben hacerse, ¿por qué después de ocho años, con siete de crecimiento muy importante, y uno de crecimiento, que fue el 2009, el gobierno se discute si llega o no al 40 por ciento? Por qué si hay una fiebre de consumo y si los índices del INDEC, no voy a decir el índice de pobreza o el índice del costo de vida, porque los dos son mentira, pero el índice de empleo fuera cierto, está bastante bien el empleo en la Argentina, aunque todavía hay que hacer mucho más. Por qué el gobierno no alcanza a una mayoría, el 30 y pico por ciento es una cifra muy importante en Europa, no en Argentina. Y la otra gran pregunta es por qué si la Argentina tiene tanta deuda interna, tiene tantos pobres, tiene tal grado de inseguridad que es el primer elemento que instala la gente cuando le preguntan por su principal problema, tiene una inflación galopante y la inflación galopante va a generar cada vez menor inversión, menor inversión que genere empleos, porque hay otras inversiones que generan que algunos rubros, comprar autos, comprar línea blanca generan algunos rubros que incluso está ligados a la importación también. Pero la pregunta es, por qué le cuesta tanto a la oposición instalar agenda y hablar de seguridad y hablar de inflación, hablar de política económica antiinflacionaria, por qué cuesta tanto, es una pregunta que hay que hacérsela. ¿Querés que te diga una cosa? No es que la oposición no hable, le cuesta instalarlo, ¿sabés por qué? Porque la Argentina está dividida y frente a la zozobra lo que está mostrando es que el sistema político todavía no ha mejorado después del 2009. ¿Sabés por qué no ha mejorado? Porque el gobierno se dedicó a algunas cosas y las hizo bien, pero nunca jamás se dedicó a mejorar la institucionalidad de la Argentina.

M.L.: ¿Vos no estás imaginando entonces un escenario del tipo que Argentina va a un régimen poco menos que chavista, digamos, a partir del año que viene?

F.S.: No. No. No, no lo imagino, no lo imagino aún si ganara Cristina Kirchner, no lo imagino, no. Yo creo que nosotros tenemos una misión ahora, la misión es no acordar por miedo, no acordar por temor a perder, acordar porque uno abraza y se empapa de una idea de una Argentina mejor, se empapa de esa idea y la comunica con pasión. Si el acuerdo que se haga, no sé si se hará, pero si se hace es capaz de tener una misma visión y abrazar los mismos objetivos y comunicarlos bien a pesar de las limitaciones de emisión de opinión que tiene…, hoy no están en el gobierno, que son fuertes las limitaciones. Yo puedo estar hablando acá, pero la cantidad de voces que repican del gobierno es mayor, porque cada vez son más los medios que responden al gobierno, de todo tipo. Si podemos superar eso y transmitir eso bien, bueno, acá no está todo dicho para nada.

M.L.: ¿Resignaste tu perspectiva presidencial?

F.S.: Como (…) presidente no te voy a decir que “ni en pedo”, pero ni mamado. No, de ninguna manera, es más públicamente yo te digo, yo desafío al ganador de la interna que decidieron hacer sin nuestra anuencia en el Peronismo Federal, Duhalde y Rodríguez Saá, desafió a que el 14 de agosto me enfrente a mí y a todos los que están… (superposición de voces)

M.L.: ¿Qué sentido tiene esa interna? Es una cosa que no tiene…

F.S.: Es parecido a lo del radicalismo…

M.L.: Que tampoco tenía ningún sentido.

F.S.: Pero radicalismo sabés qué pasa, un millón y pico de afiliados, entonces tiene un campo de acción para hacer una interna y a eso le agregó el padrón de…, bueno, igual no se hace la interna, pero le agregó el padrón de los independientes, los que no están afiliados a ningún partido. Igual esta interna no se hace. Ahora era la idea de escaparle al 14 de agosto por que es muy lejana, muy cercana a las elecciones. Pero si a vos te pueden votar millones de personas o cientos de miles de personas en capital, por qué aceptar que te voten 16 mil, que es cada uno de los dos contendientes de ayer, del domingo, que han tenido unos 16 mil y pico de votos. Por qué si te pueden votar 300 mil, 400 mil, en la capital, el padrón de la capital son dos millones seiscientos.

M.L.: En resumen, para sacar algo en limpio de esta conversación, tenemos por un lado que no estás viendo que la Argentina se encamine hacia una tragedia democrática, digamos, ni mucho menos…

F.S.: No.

M.L.: Y estás viendo una oposición que va a ir en todo caso dividida en dos suerte de alianzas, una más bien de centro izquierda y otra más bien de centro derecha. Ese sería tu pronóstico, digamos.

F.S.: Eso es lo que me parece que puede pasar, pero yo no estoy acá como politicólogo, yo estoy acá como hombre político con un interés concreto. Así que lo que quiero decirte es que mi obligaciones luchar para que las cosas cambien, mi obligación es no solamente defender la Constitución, sino saber que se puede hacer una democracia mejor. Esta democracia es restrictiva, es pobre, es un pobre registro de democracia, vivimos en democracia, pero en una democracia pobre, se puede mejorara claramente, claramente. Por supuesto que siempre hay una cuestión de nombres, pero en el fondo también hay una cuestión de convicciones, de unir convicciones. Ojalá se puedan unir, ese es mi deseo.

M.L.: Felipe muchas gracias.



 
 
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