Cuando me hice cargo del gobierno, la mortalidad infantil en mi provincia era de 14,9 por cada mil nacidos vivos y con la epidemia de bronquiolitis de 2003, llegó a 16,2 por mil. A partir de allí comenzamos a aplicar una política materno-infantil innovadora e impulsamos una campa-ña de prevención sin precedentes contra la principal causa de muerte in-fantil evitable. Esas políticas salvaron decenas de vidas en 2007 y permi-tió alcanzar en 2006 una reducción histórica de la mortalidad infantil: 12,5 por mil, cifra que aún hoy lamentablemente no ha vuelto a ser alcanzada.
HACIA UN NUEVO MODELO
De aquella experiencia se corrobora la necesidad de poner a nues-tro sistema de Salud de cara a la prevención, fortaleciendo las redes de promoción y atención primaria de la salud, descomprimir la demanda am-bulatoria en los hospitales y ordenar el tránsito de pacientes, mediante un modelo de gestión humanista e inteligente, caracterizado por la agilidad de sus procesos y la descentralización de sus estructuras. Es necesario revertir el modelo asistencialista que obliga a la población a encontrar en el hospital la única respuesta cuando la enfermedad ha progresado demasiado.
En aquellos años se formalizaron y robustecieron las estructuras orgánicas de las Regiones Sanitarias y se constituyeron los Consejos Re-gionales que integraron a todos los municipios en la definición de las polí-ticas sanitarias considerando que éstos representan la mitad de las ca-mas hospitalarias y la totalidad de los centros de atención primaria en la Provincia de Buenos Aires. En ese ámbito se inicio la transferencia de fondos para construir, refaccionar o equipar más de 90 centros de salud. Aquel esfuerzo integrado entre distintas jurisdicciones marcó un creci-miento en el porcentaje de consultas que se resuelven en el primer nivel de atención que alcanzó al 60% muy cerca del objetivo planificado del 70%. En esta línea se jerarquizaron las Áreas Programáticas Hospitala-rias, responsables de la planificación y el seguimiento de las condiciones de salud de la población en la zona de cobertura de cada hospital y se comenzó a aplicar en algunos distritos el Programa PANDELAS (Progra-ma de Atención Nominalizada de la Salud) que permitió el seguimiento personalizado de cada habitante y grupo familiar con un sistema informa-tizado, detectando precozmente situaciones de riesgo socio-sanitario y poniendo en alerta a la red de servicios. Mas de 800 promotores sanita-rios fueron incorporados al sistema y 700 médicos proveían servicios desde sus propios consultorios a madres y niños de escasos recursos en el marco del Seguro Público de Salud.
Todas estas acciones pueden enmarcarse a futuro en una política que organice en Sistemas Locales Integrados de Salud los procesos de gestión y de financiamiento de los múltiples subsectores en los que se encuentra fragmentado nuestro sistema de atención, con una estrategia nacional que les de destino y marco y garantice la equidad de su desarrollo.
HOSPITALES
La reforma exige no solo la consolidación y expansión de la red de servicios, sino la humanización y mejora del trato y el respeto hacia las personas que se atienden en ellos. Un cambio en el enfoque de los servicios públicos de salud, centrándolos en la satisfacción de quienes los demandan. Durante mi gobierno iniciamos un Plan de Mejora de la Atención al Usuario con resultados alentadores: 31 hospitales provincia-les ofrecieron las primeras líneas telefónicas abiertas a la comunidad o conectadas a las unidades sanitarias, para la gestión de turnos y la elimi-nación de colas innecesarias. Además, 53 de los 77 establecimientos in-corporaron atención vespertina, una medida que redujo el tiempo de es-pera para atenderse. Durante 2007 el 25 por ciento de los turnos para consultorios externos llegó a obtenerse sin concurrir al hospital.
La ampliación y mejora de la capacidad instalada también se verifi-có por aquellos años con la inauguración de nuevos hospitales como el de Pacheco y “El Cruce”, de alta complejidad, en Florencio Varela y con el inicio de las obras del Hospital en Ciudad Evita, La Matanza, que será la construcción más importante de los últimos 30 años con presupuesto provincial. Durante aquellos años, la Provincia concretó más de 100 obras en 43 Hospitales por un monto cercano a los 230 millones de pesos para ampliación y modernización y reequipqmiento de los hospitales “Sor María Ludovica” Rossi y “San Martín”, de La Plata, Gandulfo de Lomas de Za-mora, “Presidente Perón” de Avellaneda, “Isidoro Iriarte” de Quilmas, Evita de Lanús, “Petrona de Cordero”, en San Fernando, Penna de Bahía Blan-ca Dr. Ramón Carrillo” de Tres de Febrero y “Vicente López y Planes” de Gral. Rodríguez; “Cestino” de Ensenada, entre otras obras que mejoraron y transforman nuestros hospitales públicos. En los tres principales Neu-ropsiquiátricos que tiene la Provincia, se han remodelado a nuevo varios pabellones de internación y servicios de apoyo.
RECURSOS HUMANOS
Nuestro sistema de salud exige una profunda revisión y recomposi-ción en los servicios básicos dando prioridad a las especialidades críticas que reivindican día a día el lado mas heroico de la labor sanitaria, acer-cando los servicios de salud a los barrios y a las necesidades de nuestro pueblo. La enfermería es un capítulo central de nuestra política de recur-sos humanos en salud. En 2006, en un solo decreto, puse en funciones 1000 nuevas enfermeras en el sistema de salud público provincial saldando así una deuda histórica con quienes son y serán un pilar de la calidad y calidez de nuestros hospitales. Además jerarquizamos a la en-fermera incorporando a las Licenciadas en Enfermería en carrera hospita-laria. Esto permitió que un enfermero llegue a ser Director de un hospital.
El plan de formación de nuestros profesionales no puede desen-tenderse ni en cantidad ni en los perfiles de las exigencias del nuevo mo-delo de atención. Durante el ciclo 2006 se aumentó el presupuesto asig-nado a Becas de Residencia en un 64,5% y se priorizó la formación de enfermeras y de médicos generalistas.
ADICCIONES
El consumo abusivo de alcohol y las drogas están asociados al 10% de la carga de morbimortalidad en la población general de la Argen-tina y a más del 80% en jóvenes. La lucha contra las adicciones ocupó un papel central en mi gobierno desde el inicio de la gestión. Durante esos años se redujo un 27 % el consumo de alcohol en los menores de edad y nuestra provincia cayó del quinto al decimonoveno lugar en el or-den nacional de consumo. Estas metas fueron alcanzadas en base al tra-bajo sostenido en los barrios por la red especializada pública más impor-tante de Latinoamérica, a la que acompañamos con una política integral.
Se inició en 2004 la enseñanza obligatoria en los Colegios Po-limodales de una materia específica para la prevención del alcoholismo y la drogadependencia. Fuimos la primera provincia Argentina en aplicar un programa de este tipo, y en su primer año se llegó con manuales preventivos a 107.000 alumnos y se capacitó a 3.600 docentes y a 5.900 padres. En 2005 se llegaron a producir y distribuir 240.000 ma-nuales preventivos y se llegó también a los alumnos de los últimos años de EGB.
La política de reducción de la oferta tuvo por aquellos años dos hitos fundamentales. Por un lado, se puso en marcha un innovador siste-ma de control sobre la venta de alcohol, que impidió a los distribuidores entregar bebidas alcohólicas en el mercado negro de kioscos y polirubros, reduciendo la accesibilidad de los menores a ese consumo y desactivan-do buena parte esa conducta en el espacio público. Por otro lado, durante 2004 el Gobierno Provincial y nuestros intendentes se constituyeron en los principales impulsores de un cambio en la ley nacional de estupefa-cientes para perseguir de manera mucho más inteligente y eficaz el tráfico minorista. Se logró mediante la Desfederalización que los fiscales y los jueces provinciales también tengan facultades para meter presos a los que venden droga en el barrio. Con esta herramienta en la mano, el gobierno provincial hoy secuestra diez veces mas droga que antes de la reforma.
La subsecretaría a cargo del área produjo una publicación especia-lizada y hasta un programa de televisión emitido en 46 distritos de la Pro-vincia a través de las redes locales de cable. A su vez instalamos el deba-te en la opinión pública con la mayor campaña masiva sobre este tema en la historia de la Provincia.
INNOVACIONES
El modelo debe romper las rigideces clásicas de los servicios de atención a la salud. Debe fomentar y apoyar proyectos de investigación e innovación generadas desde los hospitales públicos, en reconocimiento al esfuerzo creativo y al compromiso de hombres y mujeres que se destacan y nos enorgullecen por sus contribuciones al conocimiento de las ciencias de la salud. A los mas destacados los convocaremos a conformar un Consejo Científico que coordinará con la Comisión de Investigaciones Científicas la selección y evaluación de proyectos.
El sistema debe ser permeable a múltiples reformas sobre aspec-tos focales. Uno de ellos es indudablemente la reforma Psiquiátrica. La Provincia inició en 2006 un proceso de desmanicomialización, a través de programas de externación asistida, que posibilitaron que 700 pacientes recuperaran su libertad y su vida en sociedad y convivieran en casas abiertas con el seguimiento de profesionales, bajo un tratamiento ambula-torio.
Debe garantizarse el acceso a los medicamentos con políticas heterodoxas sobre los marcos regulatorios y sobre las formas de produc-ción. Durante el 2005 se abasteció de vacunas y sueros la totalidad de la demanda provincial y se articuló con la Nación la ayuda humanitaria a otras provincias y países hermanos incrementando la producción propia de medicamentos, que llegó a un promedio mensual de 11 millones de comprimidos. Esto no permitió abastecer al subsector público municipal y provincial sino que, además, intervino en la regulación del mercado far-macéutico con notables beneficios para la gente. Esta evolución colocó a la Provincia como el primer productor público de medicamentos del país. |